Carne y pescado
Hígado de res
El hígado de res es una víscera de sabor intenso. Se guisa con cebolla, se convierte en paté o se fríe, a veces remojado en leche para suavizar el sabor.
135 kcal por 100 g
Información nutricional por 100 g
135 kcal
| Proteínas | 20,4 g |
|---|---|
| Grasas | 3,6 g |
| Carbohidratos | 3,9 g |
| Fibra | 0 g |
Fuente: USDA FoodData Central, 2026-09-21. Por 100 g crudo (según USDA FDC).
Conviene saber: Hígado de res
El hígado de ternera no perdona el fuego fuerte. Es un órgano, no un músculo, así que casi no tiene fibra que se contraiga. Por eso, si lo cocinas de más, se seca y se vuelve arenoso. El punto justo es cuando por dentro queda rosado y jugoso, ni un poco más.
Para elegirlo, mira el color: debe ser marrón rojizo oscuro y uniforme, brillante, nunca opaco ni con manchas verdosas. Al tacto tiene que ceder suavemente bajo el dedo, sin estar blando ni pegajoso. El olor es limpio, ligeramente dulzón; si huele fuerte o agrio, no lo compres.
Algunos dicen que el hígado bueno y fresco no amarga nada, que todo el amargor viene de que estaba pasado o de una vesícula mal retirada. No. Hasta el hígado más fresco tiene un fondo metálico, ligeramente amargo; eso es parte de su carácter. Por eso conviene dejarlo un rato en leche: ese amargor de fondo se suaviza, el sabor queda más limpio y su textura resulta más agradable al paladar. Creer que un hígado fresco no necesita nada de eso hace que la gente lo cocine tal cual, y luego se pregunte por qué queda con un regusto metálico tan marcado.