Foto IAEnsalada de arroz con verduras encurtidas
Ensalada de arroz fresca con maíz, guisantes, cebollitas, aceitunas, tomate, alcachofa y pepinillos encurtidos.
Las etiquetas se calculan automáticamente a partir de los ingredientes y pueden no ser exactas. Si te importa, consulta el envase.
Ingredientes
- 400 g Arroz
- 2 cda Aceite de oliva al gusto
- 50 g Maíz
- 50 g Guisantes
- 10 uds Cebollitas pequeñas
- 10 uds Aceitunas verdes sin hueso
- 10 uds Tomate
- 10 uds Alcachofa encurtida
- 10 uds Pepinillos encurtidos
- 1 uds Zanahoria
- Sal para el agua
Pasos
Cocemos el arroz en abundante agua con sal.
20 minEscurrimos el arroz en un colador y lo enjuagamos bajo un chorro de agua fría hasta que el agua salga transparente.
Dejamos que el arroz se enfríe a temperatura ambiente, añadimos un poco de aceite de oliva y mezclamos.
5 minCortamos la zanahoria en juliana, añadimos todos los demás ingredientes y los cortamos en trozos pequeños.
5 minMezclamos bien y lo metemos en el frigorífico durante media hora antes de servir.
30 min
Qué se cambió
Se corrigió Aceitunas verdes sin hueso para reflejar las aceitunas verdes del original.
Esto es más un ejercicio de nevera que una receta: arroz hervido que se vuelve neutro, y encima todo lo encurtido y crudo que tengas a mano cortado pequeño. El resultado no depende de medir nada, depende de dos cosas: que el arroz no se pegue en bola y que lo encurtido no inunde el plato de vinagre.
El arroz se cuece en agua como para pasta, con bastante sal, sin tapar, y se saca cuando el grano se dobla entre los dientes sin quedar harinoso ni crujir crudo por dentro. Ahí está el único punto de cocción que importa en todo el plato. En cuanto está, al colador y agua fría del grifo hasta que salga clara: eso corta la cocción en seco y, sobre todo, lava el almidón de la superficie, que es lo que hace que el arroz frío se apelmace en una masa pegajosa. Hay quien dice que el arroz para ensalada hay que enfriarlo despacio en la nevera. Pues no, porque así sigue cocinándose con su propio calor varios minutos más y se pasa; el chorro de agua fría lo para de golpe.
Una vez escurrido, un par de cucharadas de aceite de oliva mezcladas en caliente-tibio, no después: el aceite entra en cada grano y evita que se vuelvan a pegar al enfriarse del todo. De ahí en adelante es cortar: zanahoria en bastones finos para que aporte textura sin dominar, y todo lo demás en trozos pequeños, del tamaño del grano de arroz más o menos, para que cada bocado lleve un poco de cada cosa y no te encuentres un tomate entero nadando solo.
El arroz es la base neutra, así que cualquier variedad de grano medio o largo sirve; evita el de grano redondo tipo bomba porque suelta demasiado almidón incluso lavado y tiende a quedar pastoso. La proporción de agua no importa aquí como en un arroz seco: se cuece como pasta, en abundante agua, porque lo que se busca es un grano suelto y firme, no una textura cremosa.
El maíz y los guisantes casi siempre son de lata o congelado, y está bien así: aportan color y un dulzor que compensa el ácido de los encurtidos. Si usas congelado, basta con un escaldado rápido, no necesitan la cocción larga del arroz.
Las cebollitas, aceitunas, alcachofa y pepinillos encurtidos son el alma salina y ácida del plato; el criterio para sustituirlos es simple: cualquier verdura en vinagre o en salmuera que aguante un corte pequeño sirve, desde pimientos encurtidos hasta cebolletas en vinagre de las que se ponen en los bocadillos. Lo que no conviene es poner demasiada cantidad de líquido de encurtido junto con la verdura al mezclar, porque entonces el arroz se empapa de vinagre en vez de absorber solo el sabor que llevan los trozos: escúrrelos bien antes de cortarlos.
El tomate aquí funciona mejor fresco y firme, no muy maduro, porque uno demasiado blando suelta agua en la nevera y aguachina el arroz; si solo tienes tomates muy jugosos, quítales parte de las semillas antes de cortar.
La zanahoria cruda en juliana da el único crujido fresco de todo el plato, frente a lo blando del arroz y lo blando de los encurtidos; por eso conviene cortarla fina pero no rallada, para que se note el mordisco.
El aceite de oliva no es aliño final, es ingrediente de textura: su función es recubrir el grano de arroz y que no se pegue, así que la cantidad depende más de cuánto arroz tengas que de cuánto sabor quieras darle; si al mezclar todo ves que queda seco, añade un poco más al final, sin miedo.
Esta es una ensalada que se come mejor fría y preparada con margen, como suele hacerse el plato principal del mediodía en una casa española cuando aprieta el calor: se deja lista por la mañana y se saca de la nevera cuando toca comer, sin fuego ni prisa de última hora.