Foto IAPitas rellenas de carne con ensalada de bulgur
Pitas rellenas de carne especiada, servidas con ensalada de bulgur fresca y una salsa de yogur con lima.
Las etiquetas se calculan automáticamente a partir de los ingredientes y pueden no ser exactas. Si te importa, consulta el envase.
Ingredientes

- 400 g Carne picada de ternera o de cordero
- 1 uds Cebolla picada finamente
- 2 diente Ajo rallado finamente
- 1 manojo Perejil picado finamente
- 1 cdta Comino seco
- 1 cdta Pimentón
- 1 cdta Pimentón ahumado
- 1 cdta Cilantro molido seco
- Sal al gusto
- Pimienta negra al gusto, recién molida
- 4 uds Pan de pita
- 2 cda Aceite de oliva
Ensalada de bulgur

- 200 ml Bulgur
- 400 g Tomate cortado en cubos
- 1 uds Pepino cortado en cubos pequeños
- 0.5 uds Cebolla morada picada finamente
- 2 uds Cebolleta picada finamente
- 1 manojo Perejil picado finamente
- 1 manojo Menta picada finamente, fresca
- 1 uds Limón ralladura y zumo
- 4 cda Aceite de oliva
- 1 cdta Azúcar
- 1 diente Ajo rallado finamente
- Sal al gusto
- Pimienta negra al gusto, recién molida
Salsa de yogur

- 200 ml Yogur griego
- 1 diente Ajo rallado finamente
- 1 uds Lima ralladura y zumo
- 1 uds Cilantro picado finamente, fresco
- Sal al gusto
- Pimienta negra al gusto, recién molida
Pasos
Cocina el bulgur según las instrucciones del paquete y deja que se enfríe un poco.
Mezcla el aderezo de limón y sazona bien con sal y pimienta.
Junta el bulgur, las verduras y las hierbas, y mézclalos con el aderezo. Es recomendable dejar reposar la ensalada de bulgur unos 30 minutos antes de servir.
30 minMezcla la carne picada con la cebolla, el ajo, el perejil, las especias, la sal y la pimienta.
Corta los panes de pita por la mitad transversalmente y reparte la carne dentro. Presiona para que la carne quede repartida en una capa fina y uniforme.
Pinta los panes de pita con aceite. Calienta una sartén a fuego medio y fríe los panes de pita de 4 a 5 minutos por cada lado.
9 minMezcla los ingredientes de la salsa de yogur con la lima y sazona con sal y pimienta recién molida.
Sirve los panes de pita rellenos calientes con la ensalada de bulgur y la salsa de yogur.
Esto es un primo cercano del arayes libanés: pan de pita que se rellena de carne cruda por dentro y se fríe hasta que la carne se cuece pegada a la miga. El truco no está en la carne, está en la pita. Tiene que ser de las finas y algo blandas, con bolsa real por dentro, para poder abrirla sin romperla y repartir la carne en una capa de pocos milímetros. Si la pita es gruesa o está dura, se rompe al intentar abrirla o la carne queda a medio hacer en el centro mientras el pan ya se ha tostado de más por fuera.
Lo que hace que salga bien es la delgadez de esa capa de carne. Prensada fina, el calor de la sartén atraviesa el pan, cuece la carne y dora la miga casi al mismo tiempo. Si la capa es gruesa, pasa lo de siempre con la carne picada metida en algo: por fuera ya está lista, por dentro sigue rosada, y entonces uno sube el fuego y quema el pan antes de arreglar el centro. No hay prisa que valga: mejor repartir bien con los dedos desde el principio que corregir después con más calor.
Lo demás —la ensalada de bulgur, la salsa de yogur— es acompañamiento que resuelve lo que la carne frita no da: frescor, ácido, algo crudo. Sin eso el plato pesa. Con eso, es un bocadillo caliente con ensalada fría al lado, que es exactamente lo que es, sin necesidad de más adjetivos.
La carne: ternera picada o cordero, dice la receta, y ahí no hay drama, es cuestión de gusto y de bolsillo. El cordero da más grasa y un sabor más directo a especias; la ternera es más neutra y deja que el comino y el pimentón ahumado lleven la voz. Lo que sí importa es que la carne no esté demasiado magra: un diez por ciento de grasa, más o menos, ayuda a que no se seque dentro del pan al freírse. Si la carne es muy magra, el relleno queda correoso en vez de jugoso, y eso no se arregla con más sal.
Las especias —comino, pimentón, pimentón ahumado, cilantro seco— no son un capricho decorativo, son las que sustituyen al tiempo de marinado que esta receta no tiene: la carne se cocina en minutos, así que el sabor tiene que venir ya puesto en la mezcla, no de un reposo que no existe. El pimentón ahumado es el que da ese punto de parrilla sin tener brasas en casa, que para una placa de piso es la única manera honesta de conseguir ese matiz.
El bulgur: hay quien lo sustituye por cuscús pensando que son intercambiables porque los dos son granos pequeños y rápidos. No del todo: el bulgur es trigo partido y precocido al vapor, con más mordida, aguanta mejor el aderezo sin volverse pasta; el cuscús es más fino y se empapa más rápido, así que si se usa, mejor echar el aderezo con más calma y menos cantidad para que no quede empapado. El pepino, el tomate, la cebolla morada y la cebolleta van crudos y es mejor cortarlos en dados pequeños y parejos: no por estética, sino porque un trozo grande de pepino suelta agua localizada y deja la ensalada aguada en una zona y seca en otra.
El reposo de la ensalada —esa media hora— no es un capricho de receta de revista, es el tiempo que el bulgur tarda en absorber el aderezo de limón y aceite sin quedarse crudo de sabor por un lado. La paciencia aquí es ingrediente: si se sirve recién mezclada, se nota el aceite suelto por encima en vez de integrado.
La salsa: yogur griego, ajo, lima, cilantro fresco. El yogur griego se elige por espesor, para que la salsa se quede pegada al pan y no se escurra; si solo hay yogur natural normal, conviene colarlo un rato en un paño o un colador fino para quitarle agua, o se queda líquido. La lima se puede cambiar por limón sin pensarlo dos veces, es la misma función: ácido fresco que corta la grasa de la carne frita.
Sobre la sartén: a fuego medio y entre cuatro y cinco minutos por lado es el punto de partida, pero la señal real es que la pita pase de color pálido a dorado con manchas más oscuras, y que al presionar con la espátula no salga nada rosado del borde cortado. En una placa doméstica, que suele calentar de forma desigual, conviene mover la pita a mitad de cocción para que no se queme en el punto donde se concentra más el calor y se quede cruda en el borde opuesto. Y para cuatro pitas rellenas con su ensalada y su salsa, se cuenta bien para cuatro personas como plato principal, sin necesidad de nada más al lado salvo, quizá, un poco de pan extra para los que siempre piden más.